Los servicios Web2.0 ofrecen al aula toda una serie de herramientas y posibilidades para potenciar la acción educativa. Una escuela que escribe, lee e investiga es, gracias a algunos de estos servicios, como las wikis, blogs y las redes sociales, una escuela que colabora, comparte y se comunica. Derribar los muros físicos de unas aulas que, lamentablemente, siguen cerrando puertas en primera persona del singular o de un plural posesivo (mi aula, mis alumnos…) y sacarla al mundo, tanto al real como al virtual (que no por ello deja de ser también real) es un reto que tendremos que asumir los y las docentes del siglo XXI. Es una tarea complicada si quinto A tiene dificultades para comunicarse con quinto B, pero sencilla si asumimos de una vez por todas que ya no recibimos más cartas que las de los bancos y que los SMS, Messenger, Facebook… se han adueñado de la comunicación en la actualidad y que lejos de ser fenómenos puntuales se extienden y generan nuevas formas de hablar, escribir y compartir y sólo son el preludio de lo que vendrá mañana. Su presencia en el currículo no es una opción, sino un precepto.
Escribimos para que nos lean, no la profesora ni el maestro amenazantes con su bolígrafo rojo dispuesto a avergonzar nuestra creatividad, sino para que nos lean los demás: escribimos para publicar y los blog son nuestros mejores aliados.
Investigamos para contar nuestras conclusiones, al resto de la clase de quinto A, también a quinto B y a otros quintos que están a kilómetros de distancia y queremos leer las conclusiones a las que ellos han llegado sobre el mismo tema, queremos compartir nuestras investigaciones: los blog y las wikis están a nuestra disposición para hacerlo.
Queremos hablar con gente de otros sitios, y contarles lo que hacemos y que ellos nos cuenten lo que hacen, sobre todo si sólo somos dos alumnos en tercer ciclo de primaria en el pueblo y, si es posible, verlos y escribirles y hacernos amigos. Las redes sociales, Messenger, el correo… nos ayudarán tanto como una buena conexión a Internet en el aula. Y queremos hablar y escribir en inglés y, algunos en francés y conocer a nuestros amigos extranjeros.
Queremos colaborar con otras aulas en tiempo real, mediante pizarras compartidas, documentos colectivos, enseñarles nuestras fotos y vídeos y ver los suyos…
Y para todo ello, para mucho más, disponemos de un interminable catálogo de servicios web 2.0 que han de ser uno de los soportes de la escuela 2.0 y que nos permiten almacenar nuestros trabajos para que otros los vean; crear avatares que hablen con nuestra voz; construir cómics que pueden leer y comentar otros; poner un chat privado en nuestro blog o recibir en él mensajes de voz; dibujar o escribir en pizarras, documentos, esquemas y aulas virtuales y compartidas en tiempo real con otras aulas reales; hacer encuestas sobre lo que se nos ocurra; utilizar diccionarios y enciclopedias, incluso implementarlas en nuestros blog; publicar documentos completos de texto, diapositivas, fotos y fotomontajes, vídeos… y compartirlos con otros; dibujar todo tipo de gráficas (climogramas, pirámides de edades, cortes topográficos…) y enseñarlas; construir colectivamente líneas del tiempo históricas, vitales…; marcar puntos en un mapa para componer una ruta turística entre todos los pueblos de la comarca, a la vez que proponemos rompecabezas para edificar los monumentos visitables y añadimos qué tiempo hace y cuál es la predicción para los próximos días…
Efectivamente, toda una serie de servicios que se incrementa día a día y que está a nuestra disposición en la red, lo que nos tendrá que hacer conscientes de que ya no es necesario disponer del último software, en su última versión, dentro de la máquina llena de gigas y megahercios, así que habrá que romper otro mito, esta vez entre los tecnófilos: la potencia didáctica reside en el uso que hacemos de la tecnología, no en la teconología misma.
Un amplio catálogo de las posibilidades didácticas que ofrece la Web 2.0 para la Escuela 2.0 se ofrece en el blog jR2.0, el tercer pilar de esta experiencia.